nada nuevo-tal vez
enero 5th, 2012 § 2 comentarios
Acá, ya, sí, es Enero. ¿Otros tiempos? No sé.
En estos lapsos que se nos ha dado por llamarle segundos, minutos y horas, también he pensado en contarles cosas, en colgar algo aquí. Nada nuevo, tal vez.
Comparto un poema de Vladimir Herrera -por lo pronto-, del libro Mate de Cedrón, porque siempre está bueno escuchar qué dice el viento del tiempo. Je.
2
La emoción que tengo del milenio son unas estatuas de
nieve
y nubes que corren,
No hay ardor,
Ni grandes ni pequeñas imágenes
que emerjan del río sucio de la época,
Y la posibilidad de desesperar-nos
mirando correr el Sena
el Huatanay o el Vístula
no es gran cosa
arremetidos por la luz del sol del escándalo.
* *
Lo que yo creo es que si no es por que los años son la acumulación del paso de los días no estaría aquí. Los años, cada uno, por separado, se balancean, son bloques, pesan, pueden golpear duro la nuca, acá se viene otro y ya. Está. ¿O qué?
Sí, todas las ganas locas de hacernos lo que somos, lo que queremos, de ser explosión, de granos de tierra negra volando a todos lados como la pirotecnia de los festejos.
*
Un gran abrazo para toda la gente que son mis pocos buenos amigos, para los que serían, donde estén, ojalá nos encontremos, este año o en cualquier calendario. No importa.
Gabriela Toro.
C – U
noviembre 3rd, 2011 § 1 comentario
Un Oso Rojo
“A la gente hay que cuidarla hermano
no es difícil de entender.”
Adrián Caetano, Argentina – España, 2002, 89 min.
Y acá les dejo la película completa para que se conozcan con Oso.
S – P
octubre 18th, 2011 § Dejar un comentario
“No hay más opciones que el camino que estoy siguiendo, y mi ruta ha sido tan recta y lineal que perderme parece imposible. Sin embargo, ya debería estar en mi destino y tan sólo estoy varado en el medio de la nada.”
Rodolfo Santullo, Perro come perro.
Del cuento me llevo ese pedazo.
breve
octubre 15th, 2011 § 4 comentarios
- Ignoro cosas de ciertas personas, quemo en basureros sus gestos.
Porque no me quedaré con nada que no me haga dar el próximo paso.
Eso quiero, simplemente.
- No es tan fácil.
- Así pasó agosto, también septiembre, por qué no otros meses.
*…
* Esto, si quieres, también te lo puedes decir en el rincón más íntimo que tengas.
* Yo lo hago desde hace un rato.
Talvez no quiere volver
septiembre 30th, 2011 § 8 comentarios
La primera mañana en la playa, comiendo ceviche de pescado, sentada junto a una amiga y atenta a la conversación de las muchachas del Zamorano, así estaba mientas quería fumar un tanto de mi pizca diaria. Cada una de sus palabras eran hilos delgados que se desvanecían al segundo, no entendía por qué había que hablar eso, sentía desprecio por ellas a dos segundos de distancia, áspera, otro pedazo de pescado que me tragaba, miraba el horizonte buscando todo, escuchaba los pasos en la arena del chico de los parasoles, un hombre de treinta y dos años comprando helado, el muchacho que me vendió coco. De repente escuché una voz de mujer gritando mi nombre. Resonó. De nuevo. Resonó. Ocho segundos. Me llaman.
Semaforo
septiembre 23rd, 2011 § 4 comentarios
Semáforo en rojo
Ayer, mientras me apresuraba a cruzar la calle Versalles, en la esquina del centro comercial Mery, frente al Santa María, una señora empezó a alejarse de la esquina de modo algo brusco, pero no rápido, enseguida me imaginé algo para entender aquello -esto sí de inmediato-, “¿vio un ladrón?, ¿a quién están asaltando?”. Más personas alrededor de esa parte de la calle hicieron lo mismo y yo sólo alcancé a ver un poco sus rostros y escuchar esas quejitas tímidas. Pensé que el asaltante estaba a mi lado y que yo -puesta gafas- no lo veía. Empecé a asustarme y a mover mi cabeza de lado a lado, como un faro desesperado con ganas de irse; el semáforo todavía estaba en rojo. La mayoría de las personas tenían bolsas de compras, fundas, eran mujeres, esperando tomar el bus o un taxi.
Me doy vuelta, a mis espaldas, la que inició todo con los pequeños gritos, señalaba con su dedo índice a la tapa del alcantarillado sobre la que mi persona estaba parada. Entonces a juzgar por las miradas, los gestos y sus voces cortadas, por donde tenía puestos mis pies, para ser clara, supe que podría tratarse de un ratón.
Respiré hondo, como lo hago muchas veces en mi cama, vi el semáforo para peatones en verde. No estoy muy segura pero creo que dije en voz baja “chucha qué pasa”, reí para mí misma -diciéndome “todo bien, todo bien, sí, sí, todo bien”-, crucé la calle, dejé la esquina y lo que no vi, lo que les amenazó, el fantasma.
Aún no eran las seis de la tarde y me faltaban más de doce cuadras por caminar.
R – K
septiembre 20th, 2011 § Dejar un comentario
Karen Llora en un Bus
Gabriel Rojas Vera, Colombia, 2010, 99’.
Una mujer sale de casa aunque no tenga personas a quien acudir. Ella asoma en el cuadro de la pantalla con el clima en vísperas de una tormenta, con los sonidos de la ciudad que empieza a atravesar, mientras cae en cuenta que nadie le tenderá la mano fácilmente; los motivos en este mundo podrían ser muchos pero ella piensa en su edad como un posible obstáculo, pues no se equivoca en intuir lo que el mercado dicta a los años.
De este modo es como Karen inicia el derrotero de los próximos días. Un giro a una vida de sorpresas no emocionantes e inconformidad, a un ambiente distinto a la casa de clase media con un esposo inexpresivo; ya sea en las calles, buscando trabajo de lo que sea o en un pequeño cuarto en el centro de Bogotá. Una ciudad-espacio-escenario que puede estar en la cartografía de la vida cotidiana no sólo de Colombia sino de muchísimas ciudades porque quienes van contra la corriente sabiendo que tener algo no es garantía de tenerse[1] -de ser- están en muchos sitios. Pero como las cosas dan vueltas y vueltas la vida reclamada en su interior puede verse otra vez entre lo que se dejó o el sí definitivo, como diría la protagonista, para “probarse a sí misma”, un “bueno, aquí estoy”.
En Karen Llora en un Bus hay palabras tan simples que rozan como lija la piel quemada, vemos instantáneas de hallazgos pequeños en el tránsito lento de los días sin nombre y preguntas sobre la existencia.
Nota
[1] La clase media no tiene todo, es su ilusión, pero tampoco es que no tenga, esa es su amenaza.
P – V
septiembre 9th, 2011 § 6 comentarios
El mundo va haciendo el tiempo: su corteza se arruga como piel de elefante: sobre la piel, gusanillos y gusanillos. Los gusanillos van haciendo el tiempo: es su espíritu el que se encoge como una uva que se seca. Amor, odio, risa. He perdido la medida: ya no soy un hombre: soy un muerto.
Pablo Palacio, Vida del Ahorcado, 1932.