Las ‘mujeres innobles’ danzan contra la violencia y el olvido

La resistencia y la resiliencia de las mujeres se hace cuerpo en la danza

Publicado el 5 de octubre en LaPeriódica.net

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Público y elenco de La ciudad de las mujeres innobles. Foto: Jeanneth Cervantes

Las notas de un chelo rompen el silencio del lugar y acompañan la cálida y misteriosa voz de una mujer, al mismo tiempo ruedan por las gradas algunas mujeres envueltas en ponchos de agua de colores y frente a su rostro arrastran máscaras de perros o lobos, o mejor dicho, de perras o lobas. Ellas indicarán el camino que debe tomar el público para entrar en ‘La ciudad de las mujeres innobles’, dirigida por la coreógrafa y bailarina Rosa Amelia Poveda y que se presentará este sábado 7 y domingo 8 de octubre a las 19:00, en el Teatro Bolívar.

Lo que ha pasado es una inmersión sensorial a esta obra interdisciplinaria que muestra en clave de danza contemporánea la resistencia y la resiliencia de las mujeres de viven en Quito; ahí veremos a la Virgen del Panecillo, a Manuelita Sáenz y a otras mujeres anónimas e invisibilizadas que también son protagonistas de nuestra historia. Entre sus intérpretes están mujeres de barrios céntricos, de la Escuela Popular Feminista Mujeres de Frente, una niña y un niño de las mujeres que asisten a la Escuela y las bailarinas: Mishell Argüello, Emilia Arias, Mónica Coba, Andrea Fierro (que también canta), Nadinka Flores, Fernanda Medina, Denisse Neira, Tani Revelo Flor, Estefanía Silva, Irene Vila, Jacqueline Villavicencio y la misma directora. Otra de las ‘mujeres innobles’ también es la chelista Elsa Erazo.

‘La ciudad de las mujeres innobles’ es una obra que mira de frente y con el cuerpo entero a la violencia de género en Quito, desde sus formas más sutiles hasta el final del círculo vicioso, el feminicidio. Lo hace con toda la coreografía, la interpretación de las bailarinas, la de las otras mujeres y el niño, la manera de poner en sus cuerpos pedazos de la cotidianidad (lavar, secar, caminar), de lo histórico (las reivindicaciones sociales) y de lo maravilloso (la solidaridad, la resiliencia). Dos símbolos en especial resaltan esa puesta en escena que se traslada de un espacio a otro haciendo que el público también se mueva: los ponchos de agua y las máscaras. Estos elementos encierran algunos significados relacionados a lo que podría ser intrínseco de las mujeres representadas y lo que viene de afuera; en el poncho se puede ver lo que ellas expresan y sienten, en cambio, la mirada y la palabra ajena que juzga es lo que acertadamente la directora materializa en las máscaras de perras, zorras o lobas –diseñadas y cedidas por Steve Wintercroft–. Sigue leyendo

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La bañera de un fiscal

Un fiscal quiere encarcelar a Ana, mujer negra que ha abortado en medio de la pobreza.

Publicado el 27 de septiembre en LaPeriódica.net
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El fiscal Rodríguez, interpretado por Gonzalo Estupiñán. Foto: Miro Aguilar Villamarín

Se le nota que algo le carcome las entrañas. Sentado en un inodoro, suda y exhala como si no hubiese absolutamente nada más en el mundo, solo sudor y aire. Con brusquedad se toca el vientre y después empieza a contar una parte de su versión del caso de Ana Cárdenas. Toma las hojas de otros procesos y se las mete adentro de su pantalón en un gesto que podría simular la limpieza después de la deposición, como a quien no le importa que la vida de las personas, muchas veces, esté en vilo por un proceso judicial.

El fiscal Francisco Rodríguez (Gonzalo Estupiñán) es el protagonista de ‘La Bañera’, obra dirigida y escrita por Alicia Lax Noguera (seudónimo de Pablo Tatés Anangonó). Su único objetivo es que Ana Cárdenas, mujer negra en situación de prostitución y empobrecimiento, no tenga una sentencia favorable al ser acusada de parricidio [1] por un aborto de 10 semanas de gestación en un centro de salud de Quito. Se estrenó el pasado 15 de septiembre en el Estudio de Actores y estará hasta el 7 de octubre, fechas que coinciden con este mes de jornadas feministas latinoamericanas por la despenalización del aborto y que se divulgan en redes sociales virtuales con la etiqueta #AbortoLegal #UnGritoGlobal.

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Cantadoras de la memoria de Colombia

Un documental sobre el canto de mujeres afrocolombianas que resisten a la violencia

Publicado el 19 de septiembre en LaPeriódica.net

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Ceferina Banquéz. Fotografía de María Fernanda Carrillo.

Una mujer se adentra en un campo sembrado de plátanos, en los Montes de María (Caribe colombiano); todo ahí es de un verde lleno de agua y las plantas varían unas de otras, la piel negra de la mujer brilla en el paisaje. Esa diversidad contrasta con una gran plantación de monocultivo de palma africana que hay junto a sus tierras. Ceferina Banquéz está acompañada de su familia y cuenta al público de ‘Cantadoras, memorias de vida y muerte en Colombia’ cómo fue atraída por el bullerengue. Cuando tenía nueve años escuchó en las voces de sus tías los cantos de la tradición musical más afro del país; desde ahí la música es su compañera más fiel, la que la regresó a la vida después de la violencia y el desplazamiento, según sus propias palabras.

El documental etnográfico ‘Cantadoras’ es la tesis de maestría en Cine Documental en la Universidad Nacional Autónoma de México de la directora colombiana María Fernanda Carrillo; este se presentó el pasado 7 de septiembre en FLACSO Cine. Ahí se observan las experiencias de cinco cantadoras, cinco mujeres que mantienen presente la memoria del pueblo afrocolombiano; cantan canciones populares o de composición propia que narran el día a día, los alimentos, la salud, el clima, el amor, el desamor y la muerte. Con sus voces a ritmo de currulao, alabao, lumbalú, cumbia de acordeón y bullerengue: Cruz Neyla Murillo, Graciela Salgado Valdés (†, también tamborera), Inés Granja, Bety Ochoa y Ceferina Banquéz; han reconstruido la historia del pueblo afrocolombiano y también han roto el ciclo de la violencia que se espera ya no siembre más terror en esos territorios. Sigue leyendo

Memorias de agua

Carlina Derks representa sus búsquedas personales recordando sus orígenes andinos y europeos en esta obra unipersonal.

Publicado el 4 de septiembre en LaPeriódica.net

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Foto: Susana Godoy. Retoque: Karen Toro

Una mujer necesita revivir sus raíces familiares para comprender su presente. Esa mujer, una joven peruana holandesa de raíces andinas y europeas y crecida en Ecuador, trae al escenario imágenes vivas de territorios y personas que forman parte de su memoria; pero no solo la memoria de los recuerdos, sino la memoria del cuerpo y la memoria que hace de ella un ser de historias, con hache mayúscula.

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Foto: Susana Godoy. Retoque: Karen Toro

El unipersonal de Carlina Derks Bustamante ‘Memorias de Agua’, dirigido por Ana Correa (Yuyachkani, Perú), recoge historias que han sido atravesadas por la guerra, la injusticia, la esperanza y el dolor. Con esas historias teje la trama de su búsqueda personal y se vale de la danza, el canto, los ritos y el teatro. De hecho, el inicio de ‘Memorias de Agua’ es como una introducción a un instante ceremonial andino que ayudará a la protagonista y al público entrar en el tiempo extraordinario del sentido de los recuerdos. Sigue leyendo

Me he transformado

Me he transformado
Apuntes para ir a Cuerpos que (se) miran

Colaboración publicada en La Barra Espaciadora
09 de julio, 2017

Performer Lisa Bufano

-I-

Siendo quien soy
en un tiempo
me faltó algo
¿me falta?
No soy la ausencia
me he transformado

Frente a un cómodo puff está Bill Shannon, artista, bailarín y coreógrafo estadounidense. Se mueve entre los autos, sube veredas, baja veredas, balancea una maleta y da pequeñas piruetas mientras está en su patineta. Es una ciudad grande y hay mucha gente alrededor. A lo lejos, Shannon parece una hormiga. En otro video baja unas gradas: se mueve en ellas como un gusanillo, ocupa las paredes, las toca con su cuerpo. Se deja caer, está en el piso un rato y se levanta. No oculta su condición y tampoco parece decir “esto ya lo superé”. La enfermedad de Perthes –que puede afectar de manera irreversible la cadera por la destrucción de la cabeza del fémur a temprana edad– hizo que Shannon adoptara las muletas para movilizarse, a su manera. “Pobrecito”, sueltan unas estudiantes de maestría. El asombro se rompe. De repente, lo que decía Shannon con sus movimientos intrépidos, eso que pudo capturar el video, es llevado a un estado que se reviste falsamente de sensibilidad y que tiene más de ceguera extrema que la propia condición de la discapacidad visual.

De todas las cosas que expresa Shannon en sus movimientos, ¿qué podríamos sumar a nuestras vidas?; de todo lo que se puede ver y notar, ¿qué nos gustaría aprender? Una pista, sin salir de la sala, la puede dar la artista Lisa Bufano en sus videos-performance. Toma sus prótesis, adaptadas a sus necesidades, y baila. Se encoge, se estira. Es una araña, es un murciélago. ¡O una sirena! Camina con dificultad, recorriendo su casa, tramo a tramo. A veces juega, a veces duerme, a veces hace algo que solo ella puede hacer. Bufano y Shannon hacen que el espacio cotidiano se llene de significado. En esa manera de habitar y de ser se reinventan una manera de vivir y, por lo tanto, ya no cumplen con ciertas expectativas. Sigue leyendo