Día tres: 1

Palabras mágicas (para romper un encantamiento)

Mercedes Moncada Rodríguez
México, Nicaragua, 2012, 82′

1314_docu_palabras_491x276fotograma del documental

Siempre trato de capturar mentalmente el primer fotograma; es el susurro de un todo, su puerta, su símbolo, o puede ser muchas cosas dependiendo de la película. En este documental, el cuarto de Mercedes Moncada, sería su contenedor, literal y figurado. El lago Xolotlán (Managua, Nicaragua) rodeado de volcanes y con árboles secos saliendo de él tiene las cenizas de Augusto César Sandino, el ‘general de hombres libres’ encerrado en un lago que es el desagüe de toda la ciudad. Mercedes Moncada, con su voz que acompaña todo el relato, lo dice desde su inicio: este pueblo, su libertad, se está ahogando en nuestros excrementos, todos los desechos van al Xolotlán (lugar de una especie de peces-dinosaurio, también bañados en mierda: hay algo que se ha estancado).

La directora cuenta los grandes hitos históricos de la nación nicaragüense: el derrocamiento del dictador Somoza, el triunfo de la revolución, el ataque de la Contra y el apoyo de Reagan, la caída del Frente Sandinista de Liberación Nacional y la continuidad de un sistema político que había cambiado en apariencias, llenando de esperanzas (no como anhelos que se concretan con acciones sino esperas largamente justificadas) a más de una generación; aunque como lo señaló Mercedes Moncada -en la charla posterior de la proyección- hay claras diferencias entre Nicaragua que vivió una revolución a El Salvador y Guatemala, no es lo mismo desde 1979 al día de hoy, algo, en su esencia ha cambiado.

Su narración personal de los acontecimientos históricos es crítica y amorosa. La belleza de sus planos tiene mucho de tragedia, reafirmando las muertes y la violencia; estableciendo un diálogo con las imágenes del pasado -la propaganda del FSLN- la directora no da concesiones al romanticismo, y hablando con mucha franqueza de su desencanto por un proceso que todo un pueblo creyó revolucionario.

Además de su voz otros elementos comunes acompañan a todo el documental, el agua, la cotidianidad material de Managua: sus adoquines, el lodo, la basura, y la violencia. De cada uno se pueden tomar hechos muy interesantes, pero el punto principal es como cada pequeña cosa confluye con otra y forma un gran sedimento carcomido. Lo mismo sucederá con los “detalles” de la práctica política de los gobernantes nicaragüenses -de todos los bandos-, por eso no es coincidencia que un pueblo ahogándose (precisamente las izquierdas) acepte sin crítica alguna que el presidente Ortega haya abusado sexualmente por muchos años de su hijastra, no es coincidencia que el país centroamericano penalice el aborto terapéutico y tenga una de las más altas tazas de violencia sexual de América y sea uno de los más pobres del continente.

La figura de la Gigantona es una otra del país: lo ve todo, lo escucha todo, ha estado en todo lugar, pero no puede hablar, se ha quedado estupefacta, mueve sus brazos en direcciones previsibles, se ha llenado de silencio. El mismo que irrumpe desde el ‘segundo’ inicio del documental con un disparo que deja en blanco toda la pantalla; el primer inicio es en el lago y Somoza disfrutando de la dictadura.

Hay algo muy interesante, que se manifiesta de distintas formas a lo largo del filme, en las pocas entrevistas a jóvenes delincuentes, pese a que sus rostros están velados (la intención de Mercedes Moncada es la de no estigmatizarlos), ellos son los únicos que aparecen con cuerpo y voz propia hablando en la presencia de la cámara, sin hacerlo frente a ella, sino tal cual son, en conversaciones con un lenguaje común a ellos y nada banal en el fondo, ellos -hablando detrás de las palabras y los gestos- cuentan de lo que corre detrás de todo lo fraguado: “el poder del estado”.

¿Y la visión amorosa dónde está? En la luz que se cola en los árboles de Managua, en los reflejos de los charcos de agua después de una lluvia tropical, en los niños que juegan aunque sea en medio de un basural, en los gallinazos de siempre balanceándose sobre el Xolotlán. Esas imágenes hablan de las posibilidades: de romper el silencio que se tramó tras las tarimas y las marchas militares, de cambiar los hábitos del día a día que el Poder se niega a admitir y abrir un camino al diálogo.

Palabras mágicas (para romper un encantamiento) es una de tantas voces necesarias para que Nicaragua empiece a tratarse con respeto desde la memoria y el dolor, clama por más palabras francas para curar las heridas aún abiertas forjadas con corrupción, estafa, agresividad y, sobre todo, silencio. Por su relato, por las formas expresivas y sus recursos -la voz, la fotografía, los archivos y el montaje trabajado y nítido- esta película rebasará las fronteras de Centroamérica por las reflexiones cruciales que plantea (y no me refiero a las proyecciones, que es seguro). Éste es un documental íntimo y político, una película que se ancla en la memoria como posibilidad de vida y de cambio real.

* Próximas funciones: Jueves 16 sala de cine Alfredo Pareja CCE: 17h15/ Domingo 19 flacso cine: 15h45.

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2 comentarios en “Día tres: 1

  1. Pingback: El cierre del #12… | des・bordes

  2. Las expectativas a raíz del “día cero” -el 19 de julio de 1979, el triunfo de la revolución con el derrocamiento del ex dictador Anastasio Somoza-, la muerte, el dolor, la pobreza extrema, el poder político y sus desilusiones son parte de “una catarsis en voz alta”.

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