Día dos: 2

La gente del río

Martín Benchimol y Pablo Aparo
Argentina, 2012, 63′

la_gente_del_riofotograma del documental

Después de cada conversación el silencio y la evasión salen a flote, como los cuerpos de las personas ahogadas en el río de Ernestina. Con gracia no condescendiente Benchimol y Aparo hacen un retrato de varios personajes de este pueblo en el interior de Argentina, variopintos en sus formas, en sus modos, graciosos, picarones, pesimistas o enquistados; todos tienen algo en común y es el temor a lo que se mueve afuera de las fronteras que conocían: la gente del río que viene de sitios que ellos desconocen, gente anónima -el contraste al “acá todos nos conocemos”-, y la nostalgia de alguna bonanza temporal.

El tren, un símbolo del progreso económico como paradigma de bienestar social, derruido por una economía multinacional que no sabe de ninguna historia es un presente mayoritario en toda Argentina manifestado en líneas deterioradas y pueblos abandonados; en el documental esto se susurra en la arruinada estación del tren por ‘la gente del río’, así lo dicen los lugareños. Por eso el sonido de su paso con la mirada nostálgica no sólo remite a la frustración de algún tiempo que pudo ser mejor, sino a la nostalgia de un relato mayor que se niega a la realidad del presente: el abandono y la descomposición. La mujer religiosa del pueblo espera sin querer pensar en la espera a las otras mujeres para rezar, no cree que se hayan olvidado o no quieran ir. Un hombre delgado contempla el vacío de una sala social de un antiguo hotel donde, según la mujer religiosa, se hospedó alguna vez el príncipe de Gales. Todos de algún modo quisieran el fluir de otro momento aunque sea un pasado más cercano.

Todos hablan de frente a la cámara, todos se exponen en los temas comunes, en la conversación que se sabe cómo terminar, mas no cuando el tema es otro, cuando alguna anécdota más personal devela lo que la palabra no alcanza o cuando ya cae la noche y en el río están los desconocidos bañándose, visitando el lugar.

El relato entretenido de La gente del río está acompañado por los arreglos musicales de Leando de Loredo (sonido de El secreto de tus ojos), es ella la que da un toque amigable y carismático al documental y que abre los temores del pueblo a algo universal: el temor al otro, la distancia que se podría romper y que las costumbres no dejan. A pretexto de los del río se muestran los del pueblo, con mucha gracia, con sus particularidades, esas que hacen a cada pueblo una pequeña historia y en ella sus personajes simples en principio, complejos en los resquicios.

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