M – W

Man with a dog

Man with a dog, Joel Peter Witkin, Mexico, 1990

En las fotografías de intersexuales que he visto de Witkin ésta es la primera donde sale todo el rostro develado y personalmente es una de mis favoritas, me encanta esa belleza rara que no hace alabarla sino pensarla y sentirla. Hay muchísimas cosas de las que decir y para esto, sólo para empezar, charlamos con Karen (disparocompulsivo.wordpress.com) y nos pareció preciso colgar también aquí unas reflexiones de ella, desde la fotografía.

Así empieza:

Joel Peter Witkin nació en Brooklin –Nueva York- en 1939, de padre judío y madre católica, que por las diferencias religiosas terminaron divorciándose; a pesar de eso Joel tuvo su acercamiento con la fotografía desde muy chico (como a los cinco años) gracias a fotos “extrañas”, recortes de revistas (Life1, Look) y periódicos que su padre le mostraba en sus visitas. Witkin señala en algunas entrevistas que tomó esta experiencia como si su padre le mostrara imágenes que le gustaban pero se sentía incapaz de hacerlas, poniendo de esta manera la esperanza en su hijo. Casi a los 21 años decidió trabajar como fotógrafo de guerra en Vietnam y posteriormente como fotógrafo freelance; después se dedica a estudiar escultura, obtiene un título en artes y le conceden una beca con la cual obtiene un masterado en Bellas Artes.

Acerca de la obra de Witkin y su vida existen muchas especulaciones y “leyendas” sobre cuales serían sus motivaciones para trabajar de tal manera “inentendible” y grotesca para muchos (en sus fotografías se observan temas que a pocos les parecerían fotografiables). Es así que frecuentemente en internet se narra que de pequeño presenció un accidente de tránsito donde murió una niña decapitada y además Joel había visto la cabeza de la niña rodar (algo que él desmiente y que nunca aclaran en la mayoría de historias que circulan en la red), es verdad que él vio el accidente y que la niña murió, pero lo que él vio rodar no fue una cabeza sino una pelota2; es así que absurdamente muchas personan han pretendido entender la obra de este autor explicándola mediante alguna especie de “trauma” que éste pudiera tener. Pero para apreciar la obra de Witkin no se puede partir de juicios de valor, aunque no se debe dejar de lado el contexto de su producción, sino basarse en otros elementos como las técnicas de las que hace uso –seguro arduamente- en laboratorio, ya que es conocido que trabaja únicamente con fotografía analógica, es decir no digital, el blanco y negro: el cómo se nos presentan las composiciones ¿tensas o armónicas?, ¿qué cosas observamos en sus fotografías?, etc.

En primer lugar se observa que sus fotografías son realizadas en blanco y negro, comúnmente se dice que esto se debe a obtener resultados más dramáticos o “artísticos”, aunque en muchos casos puede ser una buena herramienta para estos objetivos, no se puede disasociar las motivaciones artísticas de las causas; en el caso de Witkin su causa para usar el blanco y negro no es deliberada, se debe a que el resultado en fotografía a color depende en gran parte de la forma de fabricación y al conjunto de procesos físicos y químicos de cada fabricante, que además de esto no dan nunca “colores reales”, es así que el autor afirma que si los colores no pueden plasmarse de manera real, prefiere crearlos él mismo, ya que sí ha realizado trabajos con color pero agregando sus propios pigmentos.

Se ve algo que podría nombrar como una manera “estilizada” en su trabajo, nos referimos a que casi no parecen fotografías, sino prácticamente se puede decir que parecen “pinturas muy bien hechas”, presentando así una primera transgresión a algunas características muchas veces atribuidas a la fotografía (veracidad, instantaneidad, realismo, etc.); demostrando que no pretende “cazar un instante”.

Witkin en primer lugar arma la fotografía que quiere en su cabeza, hace bocetos y notas de las características que necesita en sus personajes, da mucha importancia a la pre-producción, tiene muy claro lo que quiere mostrar, no se deja llevar por el azar y lo que muestra es un trabajo bastante disciplinado. Lo que lleva a pensar también en el momento de la toma, observamos cómo se encuentra organizada la imagen, de que se trata además de una verdadera puesta en escena, y podemos claramente percibir una o varias figuras que ayudan al equilibrio compositivo de la fotografía y un fondo por lo general más difuso (pero entendible) que no distrae pero complementa.

La mayoría de sus obras tienen un emplazamiento claramente central lo que hace pensar en la frontalidad y el involucramiento de nosotrxs como observadores que pretende el autor. Y en lo que respecta a la post-producción (contrariamente al difundido photoshop en la actualidad) Witkin trabaja en el laboratorio de manera nada convencional, muchas veces rayando, arrugando y hasta manchando los negativos (cosa inaceptable para la mayoría de fotógrafos ya que es el negativo el que en el caso de la fotografía adquiere la posición de “original” y mas bien no la copia en la que tranquilamente se podrían realizar todo tipo de alteraciones sin comprometer el estado del negativo), o haciendo “experimentos” con los químicos, etc. lo que da como resultado estas fotografías -se podría decir- pictorialistas; lo que además refuerza este aspecto conceptual de su obra de querer mostrar cosas de la realidad pero que a nosotros no nos parecen o no queremos aceptar como parte de “nuestra” realidad, sino más bien oníricas, se podría decir que hasta son imágenes sacadas de las pesadillas de la gente “normal”. Witkin juega con estas imágenes intero-perceptivas (a veces tomadas de pasajes de la mitología, etc.) y lo pone casi crudamente frente a nosotros con objetos, personas y animales de la realidad que no gusta.

Woman once a bird, Los Angeles, 1990

Por ejemplo en Woman Once a Bird. La primera impresión fue que de seguro estaba modificada en photoshop y que no era una situación verdadera lo que estaba observando (tal es la sorpresa que no tomamos en cuenta la fecha de la foto), y después me remitió a una conocida fotografía de Man Ray, cuando me explicaron que era fotografía análoga no lo podía creer, porque además implicaba que la mujer (asumimos que es una fémina por que el título nos induce a hacerlo pero no lo sabemos) no estaba maquillada, y que si tenía en realidad esa especie de faja metálica en la cintura, era además el cuerpo de alguien muerto –no hay trucos. Pareció algo siniestro, pero nunca llego a causarme repulsión (contrariamente a otras reacciones), entiendo el rechazo de cada persona, que se ve configurada por su propia manera de ver las cosas y de su poder de contextualizarlas o descontextualizarlas, por sus gustos, etc.

La calificación que muchos le han dado de una “controversial obra” se debe precisamente a los personajes o “partes” de estos que observamos en sus fotografías; por lo general son “raros, feos o freaks”, eso que etiquetamos como extraño y alejado de nosotros.

Witkin deviene en la reflexión sobre la alteridad, en cómo encontramos o reconocemos el Yo en el Otro, ese otro que también es humano pero que no clasificamos como nuestros semejantes, o el otro que también es animal (aunque no humano) como nosotros pero que no respetamos como tales. Es el Otro que no somos pero que podríamos haber sido (hermafroditas, discapacitados, gente deforme, enanos, o sino hubiésemos pasado del feto), el otro que podríamos ser si lo deseamos o el otro que tenemos miedo a ser o reconocer (transexuales, homosexuales) y el otro que seremos algún día (cadáveres).

¿Por qué el autor se sirve de la fotografía para expresarse -ya que es un artista conocedor de la escultura y el dibujo?, ¿no sería más fácil hacer una pintura a en lugar de eso buscar por todo el mundo o en las morgues -por ejemplo- a un cadáver masculino decapitado? Y es por el principio fotográfico innegable (sobre todo en la fotografía analógica) del atestiguamiento, Witkin puede pintar el paisaje que hace de fondo en Apollo and Daphne porque no podemos negar que puede haber un paisaje así, pero busca a un becerro y una mujer enana (o un hermafrodita, o un tullido, etc.) que nos puede parecer una escena sacada de alguna de nuestras pesadillas pero los fotografía porque así no los podremos negar más.

Apollo and Dafne

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1 Life: primera revista estadounidense dedicada enteramente a contar las cosas mediante fotografía, que luego se convirtió en la más importante en su género (1936).

2 Joel Peter Witkin: “No soy una persona oscura”, solo trato de ser realista”, por Eva M. Contreras, Círculo de Bellas Artes de Madrid – 2003, en: http://www.babab.com/no20/witkin.php

Bibliografía:

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3 comentarios en “M – W

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