R – K
septiembre 20th, 2011 § Dejar un comentario
Karen Llora en un Bus
Gabriel Rojas Vera, Colombia, 2010, 99’.
Una mujer sale de casa aunque no tenga personas a quien acudir. Ella asoma en el cuadro de la pantalla con el clima en vísperas de una tormenta, con los sonidos de la ciudad que empieza a atravesar, mientras cae en cuenta que nadie le tenderá la mano fácilmente; los motivos en este mundo podrían ser muchos pero ella piensa en su edad como un posible obstáculo, pues no se equivoca en intuir lo que el mercado dicta a los años.
De este modo es como Karen inicia el derrotero de los próximos días. Un giro a una vida de sorpresas no emocionantes e inconformidad, a un ambiente distinto a la casa de clase media con un esposo inexpresivo; ya sea en las calles, buscando trabajo de lo que sea o en un pequeño cuarto en el centro de Bogotá. Una ciudad-espacio-escenario que puede estar en la cartografía de la vida cotidiana no sólo de Colombia sino de muchísimas ciudades porque quienes van contra la corriente sabiendo que tener algo no es garantía de tenerse[1] -de ser- están en muchos sitios. Pero como las cosas dan vueltas y vueltas la vida reclamada en su interior puede verse otra vez entre lo que se dejó o el sí definitivo, como diría la protagonista, para “probarse a sí misma”, un “bueno, aquí estoy”.
En Karen Llora en un Bus hay palabras tan simples que rozan como lija la piel quemada, vemos instantáneas de hallazgos pequeños en el tránsito lento de los días sin nombre y preguntas sobre la existencia.
Nota
[1] La clase media no tiene todo, es su ilusión, pero tampoco es que no tenga, esa es su amenaza.